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La campaña “Arab lives matter” genera llamamientos para más vigilancia policial en Israel

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Agencia AJN.- El primer ministro Naftali Bennett afirmó hoy que “respeta enormemente” el trabajo de los profesionales médicos, pero se opone a algunas de sus políticas propuestas, luego de que funcionarios de salud lo criticaran por sus comentarios durante su viaje a la Asamblea General de la ONU.

En declaraciones a los periodistas antes de abordar su avión para volar de regreso a Israel, Bennett enfatizó que a pesar de la presión, no se aplicarán nuevas restricciones de COVID-19 a la población en general.

“Respeto mucho a los expertos médicos y valoro su trabajo profesional, pero imponer nuevas restricciones a los ciudadanos de Israel no es la política de este gobierno”, expresó. “A pesar de las presiones, en esta etapa nos abstendremos de imponer nuevas restricciones a la población.”

“La política de este gobierno es mantener a Israel lo más abierto posible, la economía lo más abierta posible, junto con los esfuerzos dirigidos hacia los puntos críticos de infección y no vacunados”.

Bennett señaló que los 40 pueblos y ciudades con las tasas más altas de infección en Israel son comunidades árabes, y que más del 90 por ciento de los hospitalizados en el país no están vacunados.

Prometió centrar los esfuerzos en las ciudades árabes y dijo que el costo de renovar las restricciones públicas sería la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Los comentarios se produjeron en medio de una disputa entre Bennett y los funcionarios de salud, quienes lo criticaron después de que el primer ministro hiciera públicas sus diferencias durante su viaje a Estados Unidos.

Durante una reunión informativa con periodistas israelíes mientras se encontraba en Nueva York, Bennett criticó a los funcionarios que asesoraban al gobierno sobre su enfoque del coronavirus, en medio de desacuerdos sobre si imponer más restricciones.

El primer ministro hizo varios comentarios criticando a los funcionarios, diciendo, entre otras cosas, que “no ven el panorama completo” y que “tartamudearon” cuando exigió explicaciones por su llamado a limitar aún más las reuniones públicas.

Durante su discurso en la ONU, Bennett dijo que “si bien los médicos son un aporte importante, no pueden ser quienes dirijan la iniciativa nacional. La única persona que tiene un buen punto de vista de todas las consideraciones es el líder nacional de cualquier país”.

Entrevistado por la emisora pública de Kan el martes, el ministro de Salud, Nitzan Horowitz, dijo que la crítica pública de Bennett “era innecesaria y desafortunada”, y agregó que apoyaba plenamente el trabajo de los funcionarios de salud, aunque estaba de acuerdo con Bennett en que las nuevas limitaciones eran injustificadas.

El director general del Ministerio de Salud, Nachman Ash, dijo al Canal 12 de la televisión israelí que estaba “entristecido” de que Bennett hubiera destacado tales críticas en la ONU en lugar de “la gran dedicación de los equipos médicos en su trabajo diario para salvar vidas bajo una gran presión”.

“Es una sensación desagradable”, agregó. “No esperábamos tales comentarios… y estoy muy contento con nuestro trabajo”.

La jefa de servicios de salud pública del ministerio, Sharon Alroy-Preis, dijo durante una discusión el miércoles en la reunión del Comité de Constitución, Derecho y Justicia de la Knesset que “las personas en el Ministerio de Salud están trabajando profesionalmente y con dedicación”.



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